Sin rumbo fijo

Sin rumbo fijo

lunes, 13 de octubre de 2014

Fiesta de Todos Santos

El altar y la Ofrenda





Consiste en una mesa rectangular o cuadrada en alto, porque el difunto ya no está en nuestra dimensión sino en otra más elevada que es el cielo o paraíso cristiano en forma de pirámide de 4 escalones representando las etapas del ciclo de la vida o las 4 estaciones del año, con 12 cirios que son los meses del año y lo que tardara el difunto en volver a visitarlos.

En la parte más alta de la ofrenda se coloca la foto de difunto que los visitara y a quien dedican la ofrenda con sus más preciadas pertenencias "libros, juguetes, discos e incluso prendas de vestir y joyas". el incienso sirve para purificar y perfumar el alma del difunto, el agua natural sirve para calmar la sed del difunto en su largo caminar para regresar a su casa, las velas le dan luz en el mas allá, la mesa se adorna con carpetitas de papel picado de vivos colores con motivos de la época y flores como el cempasúchil, se sirven frutas de temporada "guayabas, naranjas, mandarinas, jícamas, plátanos, tejocotes, cañas de azúcar, también dulces, postres, conservas, pan, café, atole, bebidas alcohólicas, aguas frescas, tamales, tacos, quesadillas, arroz, elotes, frijoles y mole.




En algunos hogares se pone un altar al "anima sola", que no tiene amigos y familiares que la recuerden, pero el altar debe ir afuera del hogar pues a esta extraña alma no le esta permitido entrar a la casa.


Con motivo del día de muertos, los artesanos mexicanos hacen con variados materiales como madera, papel, cartón, barro y tela "féretros, lapidas, ofrendas, cruces" y una gran variedad de graciosos esqueletos que representan "músicos, albañiles, novios, médicos, sacerdotes, pintores, maestros, secretarias", etc. en ocasiones representan una escena completa como "una fiesta, un entierro, una reunión familiar , un partido de futbol" etc. todas tienen un gran valor artístico.





Dulces

Las mismas figuras que se elaboran con materiales no comestibles, se hacen con azúcar  y chocolate. Las más tradicionales son las "calaveritas de azúcar" que llevan en la frente nombres de personas, para obsequiárselas a quienes se llaman así. Los extranjeros se espantan al ver estos dulces y no entienden como nos los comemos con agrado. El "pan de muerto" se adorna con huesos humanos y lagrimas de la misma masa, y se espolvorea con azúcar o ajonjolí.



Flores de muertos

Los altares de muertos suelen adornarse con ramos de flores de una flor llamada "cempasúchil" que significa en náhuatl "flor de 400 pétalos", de un color naranja o amarillo que representan al sol y sus rayos para darles luz a las almas en el mundo de los muertos y el color de la flor era el luto entre los aztecas, otras flores que embellecen altares y tumbas son "nube o velo de novia, guirnalda, crisantemo, nardo y la flor de terciopelo en colores morado, rojo y guinda".



Calavera literaria


En esta fiesta mexicana, tan rica en tradiciones se componen "versos satíricos y humorísticos", que ridiculizan a familiares y amigos que aun están vivos, pero que en su calavera literaria se les hace pasar por muertos y de un modo burlón se describe su comportamiento en el mas allá. En esos días, aparecen en el periódico publicadas calaveras dedicadas a personalidades públicas más importantes ilustradas en un esqueleto.




El 1º de noviembre se celebra el "día de los angelitos", para conmemorar a los que murieron siendo niños y el 2 de noviembre se celebra el "día de todos los santos", para los que murieron en la edad adulta. Los familiares desyerban, limpian, embellecen sus tumbas y ponen una ofrenda sobre cada una de ellas. Después rezan, cantan, bailan, platican con los muertos y recuerdan como eran cuando estaban vivos







jueves, 7 de agosto de 2014

Fiesta pagana, ¿Tradición o Crueldad? Palma Sola Coatzintla.

Francisco de Luna

Coatzintla, Ver.-Zapatean y bailan al ritmo de los sones; el huapango se escucha bajo el “árbol triste”, sitio en el que las aves son colgadas; es el lugar de su muerte. A este evento los lugareños de Palma Sola, Coatzintla le llaman “El despescuezadero”.

Se trata de los danzantes de la comunidad, quienes disfrazados de personajes políticos, cuentos o leyendas que han sembrado terror en la ranchería se dispersan por las calles como deseosos de la fiesta religiosa la cual otros consideran como pagana.

Esta celebración se lleva a cabo siete días antes de la “Semana Santa”, también le nombran “el carnaval”; participa casi toda la localidad. Se organizan para el festejo, obsequian  los animales emplumados para el sacrificio “porque hay que vivir el momento” cuenta la señora Ramona quien tiene su domicilio cercano a la galera municipal.

Los danzantes con sus atuendos deambulan las calles, algunos más extremistas arrastran cadenas entre esos accesos empedrados; el diablo es el personaje central que en algunas ocasiones toca las puertas de las viviendas porque anuncia que el mal siempre anda cerca.

La comunidad durante varios días luce colorida, se acompañan de música tradicional que hacen sonar los violines, el tambor y hasta la guitarra. Las familias asoman y en ocasiones  ofrecen el agua y las gallinas.

Al paso de las horas, cuando el reloj ya marca las 4 de la tarde, es indicativo que ha llegado el momento del “despescuezadero” entonces los menos espantados deciden a reunirse bajo el “árbol triste”.

Ahí pasa la muerte, pasa el asombro, la quietud, el susto, también el suspenso. Los músicos llegan, buscan su espacio y se acomodan; atrás están los danzantes, “los crueles”, los que harán “la despescuezada”.

El capitán lanza la señal cuando los sones se dejan escuchar entre la multitud reunida y que ha formado un círculo para ver morir a las 18 aves que fueron obsequiadas para el ritual donde le piden perdón a Dios y le “regalan” los pecados al Diablo.





Pero en el momento en que alguno es capaz de alcanzarlo y apretar la cabeza, otros tres corren para apoyar, ahora los cuatro se sujetan, quedan  colgados hasta arrancar el pescuezo del animal; finalmente lo consiguen.

El cuerpo del ave se zangolotea descabezado y mientras esto sucede riega la sangre, mancha a la gente, algunos espectadores se sorprenden porque no saben si se trata de una fiesta religiosa o de un asunto pagano.

Después de varias horas y ya caída la noche, es momento de concentrarse en el auditorio municipal, mientras que otras familias se organizan para hacer la comida con la carne de los patos y gallinas despescuezadas, mismas que saborearán al amanecer.


Esta actividad se realiza en la comunidad de Palma Sola, Coatzintla, municipio ubicado a 30 minutos de la ciudad de Poza Rica, al norte del estado de Veracruz; esta localidad pertenece a la cultura totonaca.

Celebración religiosa o pagana, “El despescuezadero” asombra al visitante, gusta a los lugareños y puede alejar al diablo según las creencias de los ancianos quienes aseguran que se trata de prácticas ancestrales.


miércoles, 6 de agosto de 2014

"La letra" obras maestras que sobresalen de las rocas

 Francisco De Luna Gaona


Coxquihui Ver.- Existen historias que se escriben sobre papel, pero hay otras que se escriben sobre piedra y que forman parte de un legado histórico. Se trata de las cuevas de “La Letra”, obras maestras que sobresalen de las rocas; lugar misterioso donde el olvido ha dejado huella, ahí los antepasados plasmaron escenas alusivas a su vida.


“La letra” como antiguos pobladores le nombraron por el poco conocimiento que le asignaban al grabado que en realidad son figuras con valor único e inigualable que podrían contar la historia aún no conocida de la sierra del Totonacapan.

Estas cuevas se ubican en la comunidad de Sabanas de Xalostoc, Ojital, Piedras de Afilar,  y para recorrerlas se necesita por lo menos de un día, un buen calzado para atravesar los terrenos accidentados y conocer lo impresionantes que son atrás de esa exuberante vegetación.
 
Los lugareños han creado leyendas en torno a esos sitios, creencias que han sembrado el miedo entre los pobladores ---cuentan que al medio día aquel que entre a “la letra” jamás podrá salir pues se convierte en el alimento de los seres fantasmales que viven dentro de las cavernas; otra de las especulaciones es que es el hogar de la llorona, de la muerte,  del diablo y horrorosas serpientes; otros aseguran que ahí habitan los duendes--- pero cualquier explicación, esas cuevas siguen siendo un misterio, pues nadie se ha interesado en hacer una investigación.

Tal vez no crean en fantasmas, pero no se puede negar que estar ahí te sientes hechizado por los espíritus de las personas que alguna vez pintaron esas paredes.

Y al hablar de “La letra” es conocer las figuras que hablan a través del tiempo, belleza escondida en la profundidad de la sierra de Coxquihui; las rocas y los montículos verdosos ocultan la memoria de los hombres y mujeres que ahí se refugiaron y con grabados mostraban símbolos y representaciones iconográficas de un pasado muy lejano pero, que sin embargo, han logrado sobrevivir el paso del tiempo.

Don Juventino Jerónimo, propietario del terreno donde se ubican algunas de las cuevas, relató que desde muy pequeño observaba esas figuras pues su abuelo le contó que ahí alguna vez existieron hombres primitivos que realizaban ritos; “eso nos decía mi abuelito, por que a él también le contaban sus abuelos, y esas figuras tienen muchísimos años, pero la hierba y la tierra han estado tapando poco a poco otras paredes donde también hay figuras, así como en la comunidad de la “Luna” que pertenece a Espinal, donde hay pintura rupestre”

“La letra” es un lugar donde se construye la memoria, sitio que no ha sido explorado, por que además de ellas, también hay un aproximado de ocho pirámides cubiertas de maleza y que al paso de los años se han ido destruyendo, comentó el profesor Jaime Gaona Hernández.

Las cuevas enclavadas en la sierra, han sobrevivido al tiempo, han originado creencias, temores y en algunos casos se han convertido en sitios para practicar ritos satánicos, factor que ha provocado el deterioro de las paredes que quieren contar una historia…





Cascadas, grutas y callejones en Cuetzalan, Puebla

 Texto: Francisco De Luna/Fotos: Jessica García

Cuetzalan del Progreso, Puebla.- Llegar a esta ciudad, es conocer un rincón poblano. Inmersa entre la vegetación; se caracteriza por cascadas, grutas, flora, fauna, arquitectura y tradiciones que resuenan en las alturas con sus voladores que emprenden el ritual bajo el cielo de la Sierra Madre Oriental.


Y las calles empedradas y tejado rojo dan la bienvenida al paseante. La aventura comienza desde cualquier sitio.Ya sea desde la catedral de San Francisco de Asís, la cual fue construida desde principios del siglo XVII. Elevada a base de piedra se muestra imponente ante el resto de las construcciones. El repicar de sus campanas invitan a lugareños y visitantes para admirar el interior del templo donde los grupos de danzantes zapatean al ritmo de los sones para venerar al santo patrono.

Magia es ver dormir al sol. Es oír el agua correr. Es ser alcanzado por una nube. Magia es ver a un hombre volar. Magia es Cuetzalan. De esta forma es como promocionan algunos portales de Internet a este municipio catalogado como “Pueblo Mágico” desde el año 2002.

Se encuentra a 182 kilómetros de la capital poblana, con una altura de más de mil metros sobre el nivel del mar, ubicada en la parte alta de la Sierra Norte de Puebla, su clima es tropical húmedo, posee una vegetación típica de bosque de neblina que se extiende a las tierras montañosas de Veracruz.

Pero también cuenta con la Capilla de la Purísima Concepción o de la Conchita, levantada en 1913, guarda interesantes pinturas del artista cuetzalteco Joaquín Galicia Castra. Y desde las afueras de esta construcción se puede admirar los alrededores de Cuetzalan.

Una construcción peculiar es el Santuario de Guadalupe. Se le conoce como iglesia de los “Jarritos”, pues su torre está decorada con pequeños jarros de barro, en el interior del cementerio municipal, que le da un aspecto “tétrico”, sin embargo es de lo más representativo del Pueblo Mágico.

El municipio ofrece diversidad, pues se puede admirar la vestimenta regional de su gente, de puestos que comercializan artesanías. Los establecimientos de comida típica que despiden sus aromas que invitan a saciar el hambre o los antojos.

La carretera que se recorre para visitar Cuetzalan invita a pararse de vez en cuando para admirar sus paisajes. Cerca de este poblado se encuentran cascadas y lagos, cuyas aguas transparentes incitan a nadar y explorar cavernas.

Las aguas que recorren el territorio de Cuetzalan caen a profundidades que van formando cascadas y pozas como las que se localizan en San Andrés Tzicuilan, con nombres como Las Hamacas, Atapatahua y Las Brisas, entre otras.

En el atrio de la Iglesia de San Francisco de Asís, se eleva el mástil de los Voladores del que descienden los llamados hombres pájaro, especialmente durante las fiestas patronales celebradas los primeros siete días de octubre, como la Feria Nacional del Huipil, cuyo objetivo es rescatar las raíces indígenas.

Asentada sobre una ladera, se erige una ciudad prehispánica conocida como Yohualichan cuyo significado es “Casa de la noche”. Se localiza a 7 kilómetros es similar a El Tajín de Veracruz, construida por las culturas totonaca y otomí.

La herencia de ricas culturas indígenas combinadas con los antepasados españoles que llegaron a la zona, le dan ese toque y carácter especial a toda este región y que desde luego no sólo se manifiesta en sus construcciones sino además en sus sabores y la espesura de su vegetación que es meneada por los vientos y que en los atardeceres es cubierta por neblina.
 













sábado, 2 de agosto de 2014

Lavaderos de Xallitic pausados en el tiempo

Francisco De Luna

Xalapa, Ver.-Pareciera que los lavaderos de Xallitic son un espejo que muestran el pasado, que ayudan a ver por lo menos cuatro siglos atrás. Aquí el tiempo hizo una pausa, se trata de un instante capturado del siglo XVI.

El sonar del agua en su recorrido hacia la casa con pilares, techo de teja y en color rojo, paredes arqueadas guardan los aspectos coloniales y gustos de los españoles que alguna vez se apoderaron de la zona.

La historia cuenta que en el lugar se asentó la cultura totonaca procedente de lo que hoy es el municipio de Naolinco; fue aquí donde localizaron un manantial del cual durante varios años hicieron uso.

Posterior a la llegada de los españoles se construyó esta obra donde actualmente existen 27 lavaderos, mismos que continúan en uso por algunos habitantes de la ciudad de Xalapa, pues se trata de un sitio histórico que no se desgasta con los años.

Diversas historias se cuentan sobre Xallitic, así como leyendas que atemorizan a los vecinos, pareciera que en estos lavaderos nada es serio, lo cierto es que se trata de un lugar donde la realidad se conjuga incluso con el misticismo.

Las aguas caen en los lavaderos, algunos vecinos acarrean el líquido o lavan la ropa, también lo utilizan como área de recreación familiar pues los jueves grupos locales amenizan el ambiente.

Ahí se baila, se zapatea a modo de sacudir el cansancio; desde arriba en el puente de gran altura los paseantes miran hacia abajo, ven y escuchan cada uno de los ritmos que resuenan en las bocinas.

Es el barrio, es lo histórico, es la gente, se trata del lugar perfecto para la convivencia donde el xalapeño muestra su gusto, aquí  nada se esconde, pareciera está prohibido tener pena cuenta don Luis Hernández un señor de 65 años, quien limpia y custodia los lavaderos.

Los elementos que integran el panorama son dos fuentes con caída de agua que “escalonea” desde el “árbol de carbón”, un enorme puente con cuatro bases arqueadas, un nicho que muestra una cruz y la Virgen de Guadalupe.

Se trata de un lugar sagrado, un sitio con historia, su significado “En el vientre de la arena”, aquí se concentran también todas las emociones de los habitantes de la región, pues en este barrio se enamoran, se besan, rompen relaciones o simplemente sus vivencias también se quedan pausadas en el tiempo.





miércoles, 23 de julio de 2014

Toros, licor y canciones: Xiqueñada

Francisco De Luna

Xalapa, Ver.-Sientes morir cuando tienes enfrente al toro y si te da la cornada no sabes qué más puede ocurrir, explica Alejandro Morales, un joven de 25 años de edad quien cuenta que su sueño es ser torero y hasta el momento la única forma de lograrlo es participar en la xiqueñada.

En las calles de la zona centro del municipio de Xico que fueron adaptadas para el encierro de los animales la fiesta comienza a las 12 del día, luego de los tres cuetazos que resuenan el cielo; entonces es momento de refugiarse ya que el toro buscará a quién embestir.

“Se sienten bastantes nervios estar en la zona donde el animal de más de 300 kilos pasará corriendo. Esto se hace por gusto y todo el tiempo hay miedo” cuenta el experimentado participante al término de la fiesta, evento  que se ha convertido en un tema polémico con los defensores de la vida.

También dijo que el toro al salir a la calle sólo busca matar, la desesperación y los gritos lo hacen buscar salida y al verse desesperado comienza a enfurecer y en todo momento arremeter con sus cuernos.

Las calles frente a la iglesia donde se le venera a Santa María Magdalena, están repletas de gente, de turistas, de familias enteras vestidas con camisas a cuadros, botas y sombreros para representar lo vaqueros que son.

En el sitio las banquetas lucen llenas de gente sobre las gradas improvisadas, los techos, los balcones salientes. Las escenas en el lugar son distintas, ahí se observa a quienes se empinan las botellas de cervezas, las moritas y los “toritos” para estar “al tiro” cuando el toro corra, caiga o embista a alguno.

Esta ocasión, 20 toros de lidia fueron los que participaron en la xiqueñada, procedentes de Michoacán y Tlaxcala, todos con peso de entre 350 y 450 kilos, mismos que llegaron la madrugada de este martes a las 02:00, indicó Miguel Ángel Izaguirre, integrante del Comité de la “pamplonada”.

Algunos participantes sin playera o la camisa mojada de sudor y “chelas” corren frente al toro que segundos antes provocaron. Entonces los asistentes aplauden, bailan y hasta “mientan madres”, porque quieren más, el deseo es ver que el animal aviente a alguien, dice Argelia, una señora regordeta que sostiene un vaso de cerveza y bajo sus pies varias botellas del licor conocido como “morita”.

Andrés, un joven de 17 años de edad del municipio de Coatepec, fue el primer herido y cuenta que luego de varias vasos de “caña” decidió ir al baño y atravesó la acera cuando de pronto vio al toro a escasos metros, entonces quiso librar el golpe, trató de subir a la tarima pero de inmediato el cuerno ya había perforado su pierna derecha.

Al paso de una hora el ambiente se convierte en un asunto de mayor algarabía, al tono de las cervezas, los toritos o las moritas, todos gritan, cantan las canciones de la Arrolladora Banda el Limón, La Trakalosa de Monterrey o de Julión Álvarez.

Las calles lucen coloridas, al fondo la iglesia donde a las 12 del día se le celebra la misa a la patrona del pueblo, Santa María Magdalena. El calor parece sofocante y la temperatura es de 29 grados, aunque en ese momento ninguno se interesa en ello.

Bailan, echan novio o conquistan, es la mera fiesta, parece que nada importa pues los elementos policiacos que custodian la entrada al palacio municipal, no detienen al joven que en ese momento descubren que orina debajo de las gradas pero frente a las puertas del ayuntamiento.

La fiesta con más de 40 años de desarrollarse en Xico continuará, por mucho más tiempo, pues es el atractivo del pueblo. Toros, vaqueros, licor, son elementos se convirtieron en la identidad del pueblo que ha generado polémica entre los protectores de animales.



sábado, 19 de julio de 2014

Panorama prehispánico en Cantona y lo árido de Tepeyahualco

Francisco De Luna

Tepeyahualco, Puebla.- En un ambiente árido, donde el aire siempre sopla fresco, entre cactus, haciendas que remontan a un siglo, postales en color sepia y vías del tren que cuentan historias revolucionarias, son los paisajes que en cada paso regalan al visitante al llegar y adentrarse al municipio de Tepeyahualco de Hidalgo, Puebla.

Ahora, si eso no bastara y es necesario retroceder a otras épocas, como por ejemplo ir a lo prehispánico, en Cantona, una ciudad amurallada con cientos de calzadas que se pierden como laberintos entre pirámides, es otra de las opciones en esta localidad enclavada entre los valles poblanos.

Ahora, si eso no bastara y es necesario retroceder a otras épocas, como por ejemplo ir a lo prehispánico, en Cantona, una ciudad amurallada con cientos de calzadas que se pierden como laberintos entre pirámides, es otra de las opciones en esta localidad enclavada entre los valles poblanos.

Este poblado regala inimaginables fotografías que van desde hermosos atardeceres en color  dorado, contraluz de magueyes o contornos de antiguas arquitecturas donde diversas leyendas se encierran sobre estas planicies ubicadas a 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar.

La quietud es casi sepulcral, pareciera un pueblo fantasma, donde el sonido del viento es lo que más se puede escuchar. Su significado es “Cerco entre cerros”, pues enormes montañas de roca permanecen como los gigantes que custodian y miran hacia el municipio donde las casas son de colores vibrantes.

Solo basta mirar a los alrededores para capturar imágenes que se pierden entre los horizontes; una polvareda a lo lejos se levanta como manto en color castaño, luego se pierde entre las paredes montañosas.

También al paso unas lagartijas regordetas y negruzcas brillantes asoman de sus cuevas, toman los rayos del sol y al sentir la presencia humana, se escoden y observan desde adentro.

Mientras tanto los minutos avanzan y las nubes que revolotean al cielo teyehaualquense anuncian una gran tormenta. Entonces los pocos caminantes del pueblo, corren a refugiarse y ya dentro de sus casas aprovechan para tomar tazas con café y aroma de canela.

Al llegar a la ciudad prehispánica “Cantona” que significa “Casa del Sol” y que los Arqueólogos tras 19 años de investigación consideran que en este lugar se desarrolló una parte de la cultura Olmeca-Xicalanca.

Aún esto es dudoso, las indagaciones continúan, aunque de cierto es que estas pirámides son del 200 antes de Cristo (A.C) y que fue una cultura dominante en el comercio de la obsidiana sobre la franja del Golfo de México.

Estos sitios limitan con el estado de Veracruz, sobre Perote, lugar desde donde basta una hora para poder adentrarse a estos territorios que pareciera fueron sacados de pinturas y postales del siglo XIX.

Los callejones en Cantona te llevan y pierden entre enormes paredones, hay que buscar salidas, nuevas opciones porque más arriba otras pirámides esperan y ya desde lo alto se pueden observar tonalidades cafés y más restos de la ciudad prehispánica que sigue bajo árboles, grandes rocas y tierra arenisca.