Sin rumbo fijo

Sin rumbo fijo
Mostrando entradas con la etiqueta #MÉXICO #MUNDO #VERACRUZ #TURISMO #MEXICO #MUNDO #USA #TURISMO #VERACRUZ #RITUAL #ARTE #DANZA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #MÉXICO #MUNDO #VERACRUZ #TURISMO #MEXICO #MUNDO #USA #TURISMO #VERACRUZ #RITUAL #ARTE #DANZA. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de agosto de 2015

FIESTAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL EN ZOZOCOLCO,VERACRUZ

Durante los últimos días de septiembre San Miguel Arcángel es honrado en Zozocolco entre danzas ancestrales y una gran fiesta que tienes que vivir.
 
San Miguel ha sido objeto de devoción en diversas comunidades, sus atributos lo han convertido en uno de los arcángeles más venerados por la comunidades católicas, una de éstas es la de Zozocolco de Hidalgo, en el estado de Veracruz.

Sin duda la imagen de San Miguel Arcángel enaltece el templo del mismo nombre, en donde los franciscanos fincaron la fe católica y donde los totonacas la conjugaron con su espíritu prehispánico para crear un sincretismo lleno de misterio. Entre bailes y desfiles se recibe la víspera de la celebración, para con Las Mañanitas homenajear al santo patrón, al que los mayordomos gustosos le brindan la Primera Cera, como un sentimiento de la fe cristiana, bellamente adornada con flores y papeles de colores. El cerero le imprime su imaginación y entrega a cada cirio que simboliza la alegría y devoción desmedida hacia esta imagen.
Cuando comienza la fiesta, los adoradores nocturnos se preparan para vigilar a San Miguel Arcángel hasta la mañana del 29 de septiembre, cuando todo el pueblo sale de aquellas casas, vestigios de la tradición vainillera, para ser testigos una vez más del rito de los kgosnin, palabra totonaca que significa voladores, en la que el tambor y la flauta del caporal sobre el árbol de la fecundidad anuncia el vuelo de los muertos que dejan por un momento el paraíso para morar unos días en la tierra.



El santo que se quiso quedar

Un cronista del pueblo, conocedor de las leyendas e historias deZozocolco, nos contó un relato envuelve a este personaje: "Cuando llegaron los misioneros franciscanos a este lugar en el siglo XVII, construyeron la iglesia en la que un día apareció la imagen de San Miguel Arcángel, una joya artística forjada en oro y plata. Las comunidades vecinas la robaron y se la llevaron a la iglesia de Anayal, pero la imagen regresaba aquí, esta situación se dio varias veces, hasta que se convencieron que la imagen quería estar aquí en Zozocolco".

Entre bailes y desfiles se recibe la víspera de la celebración, para con Las Mañanitas homenajear al santo patrón, al que los mayordomos gustosos le brindan la Primera Cera, como un sentimiento de la fe cristiana, bellamente adornada con flores y papeles de colores. El cerero le imprime su imaginación y entrega a cada cirio que simboliza la alegría y devoción desmedida hacia esta imagen.

Cuando comienza la fiesta, los adoradores nocturnos se preparan para vigilar a San Miguel Arcángel hasta la mañana del 29 de septiembre, cuando todo el pueblo sale de aquellas casas, vestigios de la tradición vainillera, para ser testigos una vez más del rito de los kgosnin, palabra totonaca que significa voladores, en la que el tambor y la flauta del caporal sobre el árbol de la fecundidad anuncia el vuelo de los muertos que dejan por un momento el paraíso para morar unos días en la tierra.

Escenario de danzas

Es ahí cuando la magia y el colorido invaden a Zozocolco de Hidalgo, tierra de los cántaros de barro, en su acepción náhuatl. En el atrio sus ornamentadas torres son el escenario de las danzas de los santiagueros con su cascabeleo metálico, de los negritos con su rítmico zapateado, la cacería de los ixkuti, el resplandor de losquetzales, los san miguelitos y los mestizos. La identidad de este pueblo aparece en la plaza, ya sea en la artesanía de madera diseñada para las danzas o en la vestimenta totonaca con el quesquémetl finamente trabajados por las manos de los totonacas. La celebración continúa, se dan cita los toreadores, los tejoneros, la música de banda y la misa de la Segunda Cera. En la torna fiesta y días posteriores, el pueblo asiste a la ceremonia en la que los mayordomos ofrecen las ceras a San Miguel Arcángel, así hasta concluir la fiesta el 3 de octubre.

Un poco de Zozocolco

Situado a 70 kilómetros de Papantla. Pertenece a la región totonaca del estado de Veracruz. Al norte limita con Nautla, al este con el Golfo de México, al sur con Juchique de Ferrer y Alto Lucero y al oeste con Misantla. Su territorio está bañado por las aguas del río Tehuantepec y arroyos del río Tecolutla. Entre la fauna de la región es posible encontrar varios animales silvestres asi como cascadas y pozas con agua color esmeralda

Cómo llegar

De Papantla, toma la carretera federal 130 con dirección al poblado de El Chote; de ahí toma el camino pavimentado rumbo a Espinal, pasando encontrarás una desviación y toma la carretera que va aCoxquihui. A unos kilómetros está Zozocolco de Hidalgo. Es necesario que tomes precauciones, pues la mitad del camino es de terracería.

lunes, 17 de agosto de 2015

Pozas y cascadas; las entrañas de Zozocolco

Francisco De Luna


Zozocolco, Ver.-Su significado es lírico. Está inspirado en la artesanía y en uno de los principales elementos de la cultura indígena. Zozocolco: “Lugar de los cántaros del sol”. Y no es para más cuando este municipio totonaco, está rodeado de incontables pozas con aguas cristalinas, frías y profundas.

Aquí los nombres de las pozas van desde los comunes como “La Junta”, hasta aquellos que pueden causar un poco de temor y no querer nadar en “La poza del diablo”; aunque hay otros más románticos como “El callejón”.

Pero para los lugareños uno de los sitios más bellos es al que nombran como “El caliche”, un sitio rocoso, de paredes extrañas y rasposas que durante milenios han formado caprichosos pasadizos.



Se trata de una roca que mide más de diez metros, pero que a su vez une a los cerros por donde escurren las frescas aguas. Abajo se ha formado una especie de arco y túnel para dar paso al arroyo, aunque justo debajo de El caliche, una poza extensa, con profundidad y agua verde color esmeralda asombra a la vista, la cual no espera e invita a ser fotografiada.

Aquí es momento de guardar la cámara, quedarse quietos, sentir la frescura, escuchar el trinar de las aves, poner atención al suelo mojado, a las rocas resbalosas y admirar la hermosura en un espacio que de pronto no se sabe si es extenso, porque las imágenes son constantes y los ojos no se dan abasto.

Estás en un lugar de vegetación excesiva. Arriba se notan las raíces que cuelgan de algunos árboles longevos, esos que se aferran a la tierra como ahora a nuestros recuerdos. Ahí apenas unos rayos del sol pueden penetrar y tocar las aguas. Hay una claridad como queriéndose perder en el limbo de la oscuridad.

El túnel milenario

En El caliche pareciera que nada es serio, aunque la naturaleza no juega a engañar. En los paredones que están por quedar unidos y formar una caverna, sobresalen figuras proyectadas por la imaginación. Se puede observar un rostro cadavérico, algún felino, siluetas que asemejan alguna deidad prehispánica.

Lo cierto es que en el arroyo grandes extensiones de paredes formadas por piedras recorren entre bejucos, hierbas, manantiales y humedad, para terminar en pozas, cascadas y pequeñas caídas de agua.

Esta naturaleza está en la ranchería Tahuaxni, nombre en totonaco que significa “escarbado”, pues  de acuerdo a la historia de la localidad, una plaga de chapulines cubrió esas tierras y la única manera de acabar con ello, era enterrándolos.

Para llegar a El caliche, anticipamos que es necesario contar con un buen calzado, de preferencia botas, porque los caminos son casi intransitables, hay que abrirse paso entre la vegetación y sujetándose de troncos y raíces salientes o de lo contrario caerán al vacío.

Se trata de un túnel milenario. Para atravesarlo se requiere de mucha astucia y nada de miedo al agua porque la poza es demasiado profunda y unos cinco metros de largo pero oscuro en su trayecto.

 Los esfuerzos al recorrer este pequeño “paraíso” bien valen las caídas, resbalones, el temor  y adrenalina que se llega a sentir entre esas casi desoladas veredas, pues en el paso apenas se observan seis chozas metidas entre la vegetación.


Cada paso es asombroso, más aún en el arroyo donde a la vuelta hay cascadas, pozas profundas y otras no tanto para meter los pies, lavarse la cara o el pelo para saciar el cansancio rural.

Tan cristalinas están las aguas que se puede admirar a las acamayas, los peces y tortugas que se esconden entre las rocas. Y cuando los parroquianos acuden a pescar, se avientan los clavados, se les ve nadar en el fondo y sacar algunas especies porque son parte del platillo que cenarán luego de una intensa jornada en la milpa.

Se trata de sitios mágicos que se descubren al caminar en las entrañas de Zozocolco, municipio ubicado en la zona norte del estado de Veracruz. Una región totonaca que se extiende en las montañas.

Pisar estos terrenos también es cansancio, pero en ellos se deja el estrés citadino. Aquí las postales aparecen en cada espacio: en el monte, en las aguas o callejones empedrados de “Los cántaros del sol”.


lunes, 29 de junio de 2015

La fortaleza de las almas milenarias en Quiahuiztlán

Francisco De Luna

Xalapa, Ver.-Allá donde el mar se une con las montañas y donde descansan las almas milenarias, ahí se ubica la zona arqueológica Quihuaiztlán.  En estas alturas el viento sacude la vegetación que como un guardián abraza a la ciudad prehispánica.

El asentamiento ancestral tiene un significado lírico y proviene de la palabra náhuatl, “Lugar de la lluvia”. Es como un terreno romántico y no es para menos, pues sus habitantes tenían el privilegio de mirar las aguas del Golfo de México.

Se trata de una ciudad cementerio, y es una fortaleza por estar entre grandes peñascos y altas cuestas soportadas por muros defensivos edificados a finales del periodo Clásico tardío en el 800 Después de Cristo.

El sitio arqueológico que habitaron los totonacos está asentado en Villa Rica, municipio de Actopan, Veracruz, lugar que también fue la puerta de entrada para la conquista de México.



Pedro López Jiménez, custodio del asentamiento prehispánico, nos contó de la ciudad sagrada y de las pirámides atrapadas por las raíces de los árboles, escenas que hacen pensar que se trata de la naturaleza que no quiere dejar escapar toda la historia.
Hasta la fecha se han localizado 78 tumbas, distribuidas en tres cementerios, juegos de pelota, seis áreas delimitadas de manera natural y artificial mediante cantiles y muros defensivos.

El mayor número de piezas localizadas han sido metates, por eso a la peña que sobre sale imponente desde la carretera también se le conoce como el “Cerro de los metates”.

El custodio, cuenta que en estos sepulcros fueron localizadas sólo algunas extremidades “ningún cuerpo estaba completo”, lo que hace aún más interesante el recorrido en el Lugar de la lluvia.
Sólo había, cráneos, piernas o brazos acompañados por ofrendas, lo que también significa que hubo rituales durante los entierros.

La zona arqueológica de Quiahuiztlán, es un punto estratégico para entender la ruta de los españoles; son tierras que pisó Hernán Cortés, en donde fue apoyado por los totonacos para iniciar la conquista de México.

Aquí se registró la gestión religiosa, los cementerios y era un espacio dividido con la élite y el resto de sus habitantes vivían en partes medias y bajas. Su auge tuvo lugar en el periodo Clásico y hasta la llegada de los españoles en 1519.

En Quiahuiztlán hay quietud, pero su historia habla. Las pirámides y las tumbas que miran imponentes las aguas del mar hacen sentir la carga espiritual y las almas de quienes alguna vez habitaron este sitio milenario.


jueves, 16 de abril de 2015

Los indígenas mexicanos que ganaron una batalla a Monsanto


texto http://www.animalpolitico.com/2014/07/los-indigenas-mexicanos-que-le-ganaron-una-batalla-al-gigante-monsanto-2/

fotos/agencias
El trozo de tierra en el que Leydi Pech tiene sus colmenares no es grande. Tiene, si acaso, dos hectáreas y de él proviene el sustento no solo de esta indígena maya, sino de los diez integrantes de su familia.

Forma parte de un ejido en el estado de Campeche, donde los integrantes de su comunidad tienen parcelas similares. La mayoría se dedica a lo mismo: cultivar miel de la delicada abeja melipona, que no posee aguijón, por lo que no puede defenderse de sus depredadores.

No, no es un terreno grande el de Leydi. Sin embargo, ahora mismo está en el centro de una batalla de alcances globales: la de quienes están a favor o en contra de los cultivos transgénicos.

Apicultores como Leydi temen que los cultivos transgénicos puedan contaminar la miel que producen artesanalmente. México es el tercer exportador mundial de este producto y la mayoría de quienes la trabajan son indígenas.

Amparos

La semana pasada, un juez concedió un amparo a indígenas y campesinos de Yucatánpor medio del cual se suspendía la siembra de soya transgénica en la región por parte de la empresa Monsanto.

Dos amparos similares habían sido otorgados en marzo y abril a campesinos e indígenas de Campeche, entre los que se encuentra Leydi.

Según medios de comunicación y activistas, las medidas cobijan a unos 30 mil apicultores con sus familias, en su mayoría de pueblos originarios.

En los fallos de Campeche se indica que el gobierno no consultó a las comunidades indígenas mayas sobre una decisión que las tocaría directamente.

En el dictamen de Yucatán, además de este argumento, también se contempla la posibilidad de que las semillas transgénicas puedan afectar los cultivos y en especial la producción de miel.
“Es el derecho a que no se puede implementar ningún tipo de biotecnología hasta que no se garantice plenamente los efectos secundarios” explica a BBC Mundo el abogado Jorge Fernández, quien forma parte del colectivo Ma OGM, que asesora a los apicultores.

En los tres amparos -que han sido calificados de “históricos” por defensores del medio ambiente-, además de suspender los cultivos transgénicos se ordena realizar las debidas consultas con las comunidades indígenas.

Guerra jurídica

Esta nueva batalla entre agricultores y activistas contra la siembra de semillas transgénicas se viene desarrollando con especial intensidad en México desde junio de 2012.

Ese mes, el gobierno autorizó al gigante Monsanto a sembrar soya transgénica a nivel comercial en más de 253mil hectáreas distribuidas en siete estados.

Según dijo Ariel Álvarez Morales, secretario ejecutivo de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) a la periodista Elva Mendoza -especialista en medio ambiente de la revista Contralínea- “cuando el Estado da permisos para la liberación, en este caso de soya, es porque no hay elementos de bioseguridad que nos digan que algo malo va a pasar”.

No es lo que opinan activistas ecológicos ni los indígenas y campesinos que tienen sus sembradíos en los alrededores de las áreas donde se cultivaría la soya, quienes de inmediato interpusieron demandas en cuatro de los siete estados donde se concedieron los permisos.

No son los únicos que se oponen. En una serie de reportajes publicados en 2013, Elva Mendoza indica que, antes de que se concedieran los permisos, tres organismos gubernamentales -la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; el Instituto Nacional de Ecología y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas- se habían pronunciado de manera negativa a la solicitud de siembra de Monsanto.

Sus argumentos iban desde “la posible filtración de agroquímicos (glifosato) a los mantos acuíferos“, hasta “la colindancia de los polígonos liberados con áreas naturales protegidas y zonas prioritarias terrestres, marinas e hídricas”.

A pesar de eso, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que estudió esos conceptos, dio luz verde a la siembra.

De hecho, según el diario El Financiero, en la decisión del juez de Yucatán influyó que no se tomaran en cuenta las opiniones técnicas de los mencionados organismos. El juez además “desechó los argumentos de las autoridades demandadas quienes exigían a los apicultores mayas pruebas científicas plenas de que los permisos otorgados influyen negativamente en la producción de miel”.

¿Qué dice Monsanto?

Desde su sede en México se indica que la gigante trasnacional, especializada en investigaciones tecnológicas agrícolas (en su sitio de internet dicen que invierte US$2 millones diarios en investigar), no está concediendo entrevistas sobre el tema.

Sin embargo, luego del dictamen en Yucatán dio a conocer un comunicado en el que fija su posición, el cual fue entregado a BBC Mundo.

En él se indica que “cualquier afectación resultante de la liberación de organismos genéticamente modificados debe ser evaluada por las autoridades competentes en estricto apego a la ley y con base en evidencias y estudios científicos concluyentes”.
Se agrega que durante la rueda de prensa en la que se dio a conocer el fallo “terceros distintos a quienes interpusieron el amparo” divulgaron información “que genera confusión ante la opinión pública”.

Esa información, añaden, también “ignora la afectación que incide sobre los productores de soya de la región, quienes han subsistido su cultivo durante años y tienen derecho a acceder de forma voluntaria a mejores tecnologías agrícolas en beneficio propio de sus familias”.

En el comunicado también se anuncia que Monsanto está analizando el amparo “a efecto de interponer los recursos que por ley le asisten para defender sus derechos”.
Además de en México, Monsanto sostiene -o ha sostenido- batallas jurídicas en diferentes partes del mundo, como Estados Unidos, Brasil (donde los cultivos trasngénicos ya superarían a los naturales), Chile o Francia.

La miel de la melipona

México es el tercer exportador de miel a nivel mundial (detrás de Argentina y China) y el sexto productor global. Según reportes, anualmente se producen en este país unas 57 mil toneladas de miel.

Más del 40% de la miel mexicana proviene de la llamada península de Yucatán, que se adentra como una espuela en el Mar Caribe y que incluye al estado del mismo nombre, así como a Campeche y Quintana Roo.

Casi la totalidad de la miel que produce la península -donde unas 30 mil familias dependen de su cultivo- se exporta a la Unión Europea. Uno de los temores que existen entre los apicultores es que la UE rechace su miel si encuentra que supera los limites aceptados de polen transgénico.

Y la miel más preciada de Yucatán es la que proviene de la abeja melipona, que puede venderse hasta por diez veces el precio de la miel común.

La voz de Leydi Pech se endulza cuando habla de ella.

fotos/agencias
“Es una abeja ancestral que los mayas hemos utilizado por mucho tiempo. Para nuestro consumo y para curarnos. Lo que tiene de especial esta abejita es que selecciona la floración que recolecta. También produce menos cantidad de miel”, dice a BBC Mundo con el español golpeado que caracteriza a los maya-hablantes.
Luego, un toque de hiel: “es una abeja que está en peligro de extinción en la península de Yucatán”.

El cultivo de la miel entre los mayas es prehispánico. En un estudio, la doctora Alejandra García Quintanilla, de la Universidad Autónoma de Yucatán, indica que tanto en la cerámica del período maya clásico (200 a 1.000 DC), como en los libros del Chilam Balam, se encuentran testimonios sobre la importancia de este néctar en la vida de las comunidades indígenas.

Es un conocimiento que sigue vivo: Leydi aprendió todo lo que sabe de la apicultura a los doce años, de su abuelo. Él, a su vez, recibió el saber de sus padres.
“Lo que más recuerdo de lo que me enseñó mi abuelo es que no hay que dejar que las abejas se mueran, siempre hay que defenderlas. Porque las abejas no sólo sirven para hacer la miel, sino para polinizar nuestros alimentos, lo que consumimos. Eso las comunidades mayas lo tenemos muy claro: es un servicio que nuestras abejas nos están dando. Y gratis”.

Lo que se viene

Lo más seguro es que, como lo insinúa en su comunicado, Monsanto impugne las decisiones de los jueces de Campeche y Yucatán. Y un tribunal superior bien puede ordenar la reanudación de los cultivos de soya. Quienes apoyan los cultivos trangénicos insisten en que no hay pruebas de que hayan

contaminado la miel.

A nivel global, quienes respaldan los cultivos genéticamente modificados aseguran que son indispensables para alimentar a una población mundial en aumento.

De vuelta en México, los amparos plantean enormes retos logísticos. Los jueces ordenaron que se consulte a las comunidades. El de Yucatán incluso dio plazo: seis meses. El abogado Jorge Fernández cree esto en inviable en tan corto período: hay que traducir al maya -y en un lenguaje comprensible- el proyecto. Luego viene la consulta interna no sólo entre los apicultores, sino entre sus comunidades. Además, es algo que nunca antes se ha hecho.

fotos/agencias



Leydi no tiene dudas en que, como sea, hay que consultarlos: “nosotros tenemos asambleas. Cada comunidad, cada ejido hace su asamblea por usos y costumbres y tomamos nuestras decisiones… Estamos peliando esa parte: que nos pregunten. Porque tenemos derecho a opinar. Conocemos nuestro medio ambiente, nuestra biodiversidad, porque la hemos cuidado por miles de años”.

Según recuerda para BBC Mundo la periodista Elva Mendoza, los permisos para cultivar maíz transgénico -contra el que también se han presentado fuertes protestas- se encuentran asimismo suspendidos desde el año pasado por la interdicción de un juez que recibió una demanda colectiva. Según Mendoza, las transnacionales afectadas, entre ellas Monsanto, ya interpusieron los recursos jurídicos necesarios.

Leydi Pech tiene la esperanza de que la Suprema Corte de Justica de México “atraiga” los casos y de un dictamen definitivo.

Mientras tanto, lo que ha ocurrido con Leydi y sus compañeros apicultores es visto por sus simpatizantes como otra victoria local en medio de una enorme batalla global.  
www.animalpolitico.com



jueves, 19 de marzo de 2015

La pobreza en alrededores de El Tajin


texto :Francisco de luna gaona


Detrás de las pirámides ,a ocho minutos de la zona arqueológica se encuentra la comunidad El Tajín que sigue sin agua potable,luz,drenaje,calles sin pavimentar y sin atención médica.La fastuosidad de La Cumbre Tajín contrasta con la pobreza ala que has sido condenados los descendientes de la cultura totonaca


Papantla, Ver.-Bendíceme en totonaco Dios mío, porque en español me maldicen; létrame en totonaco porque las letras españolas mienten; háblame en totonaco porque en español me gritan, rezan las frases del poeta indígena, Jun Tiburcio González.

Durante casi 20 años ha emprendido una lucha por su pueblo totonaca, para difundir y rescatar la lengua materna, las tradiciones y su cultura que lejos de ser reconocida, fue el trampolín de funcionarios y activistas culturales para comercializar la identidad autóctona.

En aquella primavera de 1999, cuando el entonces gobernador del estado de Veracruz, Miguel Alemán Velasco, emprendió el primer festival “Cumbre Tajín” que buscaba la proyección internacional del Totonacapan y sus pirámides de El Tajín.

Hasta este entonces, esa región enclavada al norte del estado de Veracruz, para muchos era desconocida, no conocían a su gente ni la pronunciación de las palabras en totonaco. Pero ahora han transcurrido 15 años del primer evento, el sitio es más popular, pero sigue sumido en la pobreza.

En todo éste tiempo las comunidades que rodean a la sede, siguen en las mismas condiciones; sin servicios públicos básicos.

Las familias aprovechan los cinco días del festival para convertirse en vendedores ambulantes y apostarse en la carretera o perseguir turistas con la esperanza de comercializar sus productos.

La comunidad “El Tajín” durante 15 años ha recibido y escuchado las promesas de funcionarios en turno que aseguran introducción del drenaje, arreglar calles e inclusive construir un puente peatonal en la carretera que atraviesa la localidad entre la zona arqueológica y el parque temático “Takilhtsukutk”.

Mientras que de sus manos morenas cuelga la artesanía de vainilla que intenta vender a los paseantes, el señor Ángel García relata que todo se ha basado en promesar “porque hasta ahora nada de eso se ha logrado. A través de autoridades municipales y estatales nos han venido prometiendo pero nada aún hemos visto reflejado”.

PIRÁMIDES ILUMINADAS, CALLES OSCURAS


Los contrastes en la zona indígena van más allá de las percepciones del turista, del político y de los empresarios.

Mientras que para el espectáculo de luz y sonido “Tajín Vive” se invierten casi 40 millones de pesos que consiste en iluminar 14 pirámides y narrar la historia del pueblo, así como sus leyendas; las familias viven con calles en penumbras, no se destinan recursos adecuados para este servicio básico.

Otra realidad que les apremia, por ejemplo, las calles de tierra las mismas que permanecen oscuras y en contraparte desde esos sitios y entre casas de madera y cartón se puede observar un gran espectáculo de luz y sonido en las pirámides de “El Tajín”.

Viven a escasos minutos de la zona arqueológica, su vida cambia al otro lado de la ciudad prehispánica, allá atrás del monte hasta donde los visitantes no llegan, ni observan ni toman fotografías para el recuerdo.

No hay drenaje y el excremento se va a las fosas sépticas y las que se llenan escurren entre los terrenos, caen a mantos acuíferos; así lo relata Margarita, una señora cuarentona que apresura los pies descalzos entre la vereda que serpentea hacia su humilde vivienda.

Han pedido el apoyo de las autoridades estatales para solicitarle que se les brinde la ayuda prometida, pero hasta ahora no han tenido una respuesta a sus demandas, por el contrario siguen olvidados, como desde un inicio.

El puente peatonal que se les prometió desde hace 15 años, jamás se construyó a pesar de que fueron enviadas las estructuras de fierro que serían utilizadas para el paso, pero hasta ahora las que permanecen tiradas en la entrada de la comunidad entre la corrosión y oxidadas, ya desaparecieron.

Esto representa una burla para ellos, porque solamente los engañaron, al traer ese material que para lo único que sirvió en algún momento fue para estorbar la vialidad hacía el poblado, además de representar peligro para los lugareños porque fue utilizado por los delincuentes para esconderse.


INDÍGENAS RELEGADOS


Aquí las familias en su mayoría, ni viven del turismo, tampoco cosechan vainilla, ni mucho menos son contratados para formar parte de “Cumbre Tajín”. Los pobladores siembran maíz o frijol o se dedican a acarrear agua, leña y alquilarse como peones en terrenos de hacendatarios.





Ellos sólo observan la llegada e instalación de los establecimientos de empresas cerveceras, refresqueras, de productos chinos, comida rápida, grandes bocinas con altos decibeles tocando música comercial, mientras que los indígenas del Totonacapan libran las batallas para poder vender su artesanía, sin local, sin promoción y recorriendo las orillas de la carretera o parados en los topes para ganar cliente.

Las escenas en El Tajín son diversas, donde el turista regatea el precio de un producto artesanal o la comida regional.

Las carencias son evidentes, sobresaltan en cada paso, en cada acción, en las casas de techos de cartón, pisos de tierra o paredes endebles de madera desde donde los habitantes rendijean para ver pasar a quienes curiosean por la ranchería.

Tanto la comunidad de “El Tajín” como las que le rodean entre ellas, “Ojital Viejo”, “Ojital Nuevo”, “El Chote Papantla”, “Chote Coatzintla”, “Rancho Nuevo”, “Cerro Grande Escolín”, continúan con las mismas carencias de siempre.

“En 1999 les ofrecieron a todos los pobladores una serie de apoyos, con tal de evitar que se opusieran al proyecto de Cumbre Tajín, sin embargo estos nunca se cumplieron”, cuando gobernaba Miguel Alemán Velasco.



LA CUMBRE DEL PODER

El director General de Cumbre Tajín, Salomón Bazbaz Lapidus, apenas y puede pronunciar en público una palabra en totonaco a pesar de llevar más de una década viviendo de la cultura, de su gente, de su lengua, explica Samuel, el joven danzante quien desde hace dos años dejó de participar en el parque temático por el poco apoyo que recibía de los organizadores.
“Pashkat´katsini´ que en español significa “gracias”, a esa palabra se refiere Samuel quien lamenta que el interés sea más económico que cultural.

Cada año se realiza el también llamado “Festival de la Identidad”, pero todo se centraliza en la zona arqueológica, el parque temático, así como el municipio de Papantla, sin que los turistas puedan ver más allá de lo que acontece en los alrededores.

Los compromisos con los habitantes de mejorar sus condiciones de vida que van desde contar con lo indispensable como el agua, la energía eléctrica, una clínica funcional, calles sin lodo y transporte público que no cobre tarifas excesivas bajo el pretexto de que se trata de una zona turística, se reiteran cada año desde las oficinas y eventos multitudinarios.

Al concluir el evento en el que participan más foráneos que totonacos, ya no pasa nada, hasta transcurrir los siguientes 12 meses para que la historia y todo el “alboroto” vuelva a repetirse.

La carretera que enlaza desde Poza Rica y Papantla hacia la zona arqueológica “El Tajín” también ha sido la promesa para ser reparada por autoridades estatales y municipales, sin embargo al paso de los 15 años de Cumbre Tajín la vía no ha logrado mejorarse.

Sólo es atendida un mes con anticipación a la realización del “Festival de la Identidad”, obra que sólo se traduce en tapar los baches, rellenar los hoyos con material que al paso de un mes queda destrozada.

Son más de diez kilómetros que corren desde “El Tajín” hasta Poza Rica y la misma distancia a la cabecera municipal, Papantla de Olarte, la cual se transita con gran dificultad cuando no es tiempo de Cumbre Tajín.


UN FESTIVAL QUE SE DESMORONA

Este año el director y organizadores de Cumbre Tajín presumieron cifras de hasta 510 mil turistas en cinco días, sin embargo dentro del parque temático el número de visitantes era escaso; se habló de una derrama económica de 240 millones de pesos, así como la presentación de grupos musicales que mantienen un abismo con la cultura totonaca.

La desorganización y la falta de recursos ante una cumbre que se desmorona se da cuenta en los talleres donde para el día de la inauguración, el 20 de marzo, aún faltaba material, personal y herramientas para trabajar durante el evento.

Cumbre Tajín inició en 1999 con la promesa de resaltar la identidad cultural, rescatar tradiciones, así como la lengua indígena aunque el beneficio se ha centralizado en los organizadores y trabajadores foráneos.

Contra el evento han surgido diversas voces que denuncian la comercialización de la cultura, otros reclaman principalmente por obras que beneficien a Papantla como a las comunidades que rodean a la zona arqueológica “El Tajín”.

Las voces del indígena y de Jun Tiburcio dicen:


Bendiceme en totonaco,Dios mio,
por que en español me maldicen

Ilumíname  con el sol totonaco,
por que me opacan en español.

Dame sabiduría totonaca,Dios mío,
por que en español me llaman tonto.

Dame letras en totonaco,
por que las letras en español mienten

Cántame en totonaco,
por que en español me ofenden.


http://revistaera.com/index.php/k2-reportaje/item/4970-tajin-15-anos-despues